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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Como Negociar: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 6686 | Votar! | 2 votos | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Economía > |
SÍ ...
¡ DE ACUERDO!
CÓMO NEGOCIAR SIN CEDER
Roger Fisher,
Bruce Patton
En
cualquier negociación lo común es que las personas negocien con base en las
posiciones.
La
manera más común de negociar, consiste en tomar y después abandonar una serie
de posiciones.
La
toma de posiciones cumple algunas funciones útiles en una negociación y
finalmente puede producir los términos de un acuerdo aceptable; pero estos
objetivos pueden lograse de otras maneras. La negociación según posiciones no
cumple los criterios básicos de producir un acuerdo sensato, en forma eficiente
y amistosa.
Cuanta
mayor atención se presta en las posiciones, menor atención se dedica a
satisfacer los intereses y preocupaciones subyacentes de las partes. El acuerdo
se hace más difícil. Cualquiera a que se llegue puede reflejar una distribución
mecánica de las diferencias entre las posiciones finales, más que una solución
cuidadosamente diseñada para satisfacer los intereses legítimos de las partes.
La
negociación sobre posiciones crea incentivos que retardan cualquier acuerdo.
Mientras
más extremas sean las posiciones iniciales y más pequeñas las concesiones, más
tiempo y esfuerzo se necesitarán para descubrir si un acuerdo es posible o no.
El
paso usual requiere también multitud de decisiones individuales, a medida que
cada negociador decide que ofrecer, que rechazar y cuánto conceder.
Tácticas
como las demoras, las amenazas de rompimiento, la inmovilidad aumentan el
tiempo y los costos de un acuerdo, así como el riesgo de que éste no se logre.
La
negociación basada en posiciones se convierte en un enfrentamiento de
voluntades. Cada negociador expone lo que va a hacer o lo que no va a hacer. La
tarea de diseñar juntos una solución aceptable tiende a convertirse en una
batalla, puesto que cada parte trata de forzar a la otra a cambiar su posición.
Con frecuencia surgen la ira y el resentimiento a medida que cada parte se ve
obligada ante la otra.
Cuando hay muchas partes, la negociación basada en
posiciones es todavía peor
Mientras mayor sea el número de
personas que participan en una negociación, más grave serán los inconvenientes
de la negociación basada en posiciones.
En estos casos la negociación basada
en posiciones conduce a formar coaliciones entre las partes cuyos intereses
comunes son con frecuencia más simbólicos que de fondo.
Ser amable no es la solución
En un juego de negociación suave, las
movidas usuales consisten en hacer ofrecimientos y concesiones, confiar en el
otro, ser amistoso y ceder cuando sea necesario para evitar enfrentamientos.
En las familias y entre amigos se da
mucho este tipo de negociación. El proceso tiende a ser eficiente, por lo menos
en cuanto a producir resultados rápidos. Como cada parte compite con la otra en
ser generosa y amable, un acuerdo es altamente probable. Pero puede no ser
prudente y concluir en un acuerdo desequilibrado.
Usar una forma suave y amistosa en la
negociación basada en posiciones hace vulnerable a quién se enfrente a alguien
que juegue la versión dura.
Existe una alternativa
La
mejor alternativa entre la versión suave y la dura de la negociación basada en
posiciones sería: “cambiar el juego”. Este método denominado “negociación según
principios” o “negociación con base en los méritos”, puede resumirse en cuatro
puntos básicos:
1.
Las
personas: separe a las personas de problema
2.
Los
intereses: concéntrese en los intereses, no en las posiciones
3.
Opciones: genere una
variedad de posibilidades antes de decidirse a actuar
4.
Criterios: insista en
que el resultado se base en algún criterio objetivo
Se
sabe que es difícil enfrentar un problema sin que surjan malentendidos entre
las personas, sin que ellas se disgusten o pierdan su sensatez o ecuanimidad, y
sin que tomen las cosas como ofensas personales.
Algo
fundamental que en las negociaciones se olvidan con facilidad es que uno no
está tratando con representantes abstractos de la otra parte sino con seres
humanos. Ellos tienen emociones, valores profundos, puntos de vista y son
impredecibles. Este aspecto humano de las negociaciones puede ser de una gran
ayuda o también ser desastroso.
El
deseo de las personas de sentirse satisfechas consigo mismas y su preocupación
por lo que los demás piensan de ellas, puede con frecuencia hacerlas más sensibles
a los intereses del otro negociador.
Los
malentendidos pueden reforzar los perjuicios y suscitar acciones que producen
reacciones en un círculo vicioso; la exploración racional de soluciones
posibles se hace imposible y la negociación fracasa. El apuntarse victorias y
repartirse acusaciones se convierten en los objetivos del juego, en detrimento
de los intereses sustanciales de ambas partes. No ser capaz de tratar a otros
con sensibilidad como seres humanos sujetos a reacciones humanas, puede ser desastroso
en una negociación.
Todo
negociador quiere lograr un acuerdo que satisfaga sus intereses sustanciales.
Por eso negocia. Además a un negociador también le interesa su relación con la
otra parte.
La
mayoría de las negociaciones ocurren en el contexto de una relación permanente,
en la cual es importante que cada negociación se haga de tal manera que ayude,
en lugar de obstaculizar las relaciones futuras y las futuras negociaciones.
Hay
que fundamentar la relación en percepciones precisas, en una comunicación
clara, en emociones apropiadas y en un punto de vista definido y a largo plazo.
Trate los problemas de las personas directamente.
Para
orientarse en el laberinto problemático de las personas, a veces es útil pensar
en términos de tres categorías básicas: percepción, emoción y comunicación.
La
comprensión sobre como piensa la otra parte no es simplemente una actividad
útil que le ayudará a usted a solucionar su problema. Su manera de pensar es el
problema.
El
conflicto no está en la realidad objetiva sino en la mente de las personas. La
verdad es simplemente un argumento más para tratar las diferencias. La
diferencia existe porque existe en sus mentes. Los temores, aunque infundados,
son temores reales y hay que tenerlos en cuenta. Las esperanzas, aunque
infundadas, pueden causar una guerra. Los hechos, aunque se verifiquen, pueden
no contribuir en nada a la solución del problema.
Por
útil que pueda ser el análisis de la realidad objetiva, finalmente es la
realidad, como la percibe cada una de las partes, lo que constituye el problema
en una negociación y lo que abre el camino hacia una solución.
La
manera de ver el mundo depende del lugar donde uno se sitúe. Las personas
tienden a ver lo que desean ver.
Una
de las habilidades más importantes que puede poseer un negociador es la
habilidad de apreciar la situación como la aprecia la otra parte. No es
suficiente saber que ellos ven las cosas de manera diferente. Si uno quiere
tener influencia, es necesario comprender con empatía el poder de su punto de
vista. No es suficiente estudiarlos como si fueran escarabajos bajo un
microscopio; es necesario saber como se sienten. Para lograr esto, uno debe
estar dispuesto a suspender el juicio durante un tiempo mientras ensaya sus
puntos de vista. Comprender su punto de vista no es un costo sino un beneficio
que le permite reducir el área de conflicto y también defender los propios
intereses con mayor seguridad.
Con
frecuencia una sospecha se deriva naturalmente de nuestras percepciones. Es
fácil adquirir el hábito de interpretar de la peor manera todo lo que la otra
parte dice o hace. Además, es lo más seguro, le demuestra a terceras personas
la maldad de la otra parte. Pero el costo de interpretar de la peor manera
posible todo lo que digan o haga, consiste en que las ideas nuevas que pudieran
conducir a un acuerdo se desprecian.
No los culpe por su problema
Es
tentador echarle al otro la culpa de los problemas propios. Culpar al otro es
fácil, sobre todo cuando siente que de verdad uno tiene la culpa. Pero aunque
se justifique culparlo, por lo general es contraproducente. Cuando se la ataca,
la otra parte se pondrá a la defensiva y se resistirá ante lo que uno dice.
Dejará de escuchar, o lo atacará.
Cuando
esté hablando sobre el problema, hay que separar los síntomas y la persona con
quien se está hablando.
Una
de las maneras de manejar las percepciones diferentes es hacerlas explícitas y
comentarlas con la otra parte. Mientras esto puede hacerse en forma franca y honesta,
sin que ninguna de las partes culpe a la otra por el problema como cada una lo
ve, este tipo de comentario puede darles la comprensión que necesitan para
tomar en serio lo que uno dice y viceversa.
Quizá
la mejor manera de alterar sus percepciones sea la de enviar un mensaje
distinto del que esperan.
Sino
participan en el proceso, es poco probable que aprueben el resultado. Aún sin
los términos de un acuerdo parecen ser favorables, la otra parte puede
rechazarlos, simplemente por sospechar que ello se debe a su exclusión del
proceso. El acuerdo es mucho más fácil si ambas partes se siente dueñas de las
ideas.
Si
uno quiere involucrar a la otra parte debe hacerlo tempranamente. Debe pedirle
su parecer. Darle crédito generosamente por sus ideas, siempre que esto sea
posible, lo comprometerá a defender sus ideas.
Quedar
bien refleja la necesidad de una persona respecto a conciliar la posición que
asume en una negociación o acuerdo, con sus principios y con sus palabras y
hechos pasados.
El
proceso judicial tiene que ver con el mismo problema. Cuando un juez escribe un
concepto sobre la decisión de la corte, están quedando bien, no solamente
él y el sistema judicial, sino también
las partes.
Quedar
bien implica la conciliación de un acuerdo con los principios y con la
autoimagen de los negociadores.
Emoción
En
una negociación, especialmente en un fuerte desacuerdo, los sentimientos pueden
ser más importantes que las palabras. Las partes pueden estar más dispuestas
para la batalla que para encontrar juntas la solución a un problema común. Con
frecuencia inician una negociación sabiendo de ante mano que los riesgos son
grandes y sintiéndose amenazadas. Las emociones de una parte generarán
emociones en la otra. El temor puede producir ira, y la ira, temor. Las
emociones pueden conducir a que la negociación se estanque o se rompa
rápidamente.
Procure que las emociones se hagan
explícitas y reconózcalas como legítimas
Discuta
con las personas de la otra parte sobre sus emociones. Exprese las suyas. No
perjudica decir, “sabe, nuestra gente siente que nos han tratado mal y están
muy agitados. Tememos que aunque se logre un acuerdo, no se respetará”. Hacer
explícitas sus emociones y las de otros, no solamente resalta la seriedad del
problema, sino también hará que las negociaciones sean menos reactivas y más proactivas.
Permita que la otra parte se
desahogue
Con
frecuencia una buena manera de manejar la ira, la frustración y los otros
sentimientos negativos de las personas, es ayudarles a que se desahoguen.
Pueden obtener un gran alivio psicológico mediante el sencillo procedimiento de
expresar sus quejas.
Por
lo tanto, en lugar de interrumpir discursos polémicos o de abandonar la
reunión, tal vez usted decida controlarse, quedarse en su sitio y permitirles
que le expresen sus quejas. Quizás la mejor estrategia mientras la otra parte
se desahoga es escuchar en silencio, sin responder a sus ataques, y pedir al
que tiene la palabra que continúe hasta terminar.
No reaccione ante un estallido
emocional
El
desahogo de las emociones puede ser peligroso si conduce a una reacción
desmedida, es decir a una turbación del ánimo. Si tal desbordamiento no se
controla, puede resultar en una riña violenta.
Sin
comunicación no hay negociación. Ésta última es un proceso de comunicación con
el cual se busca respaldar el propósito de obtener una decisión conjunta. La
comunicación nunca es fácil ni aún entre personas que tienen muchos méritos o
valores y experiencias comunes.
En
la comunicación se dan tres grandes problemas: primero, los negociadores pueden
no estar dirigiéndose al otro de una manera que pueda ser comprendido; segundo,
aunque usted le hable a la otra parte en forma directa y clara, es posible que
ella no lo escuche; observe con cuanta frecuencia las personas parecen no
prestar atención a lo que usted dice; tercero, lo que
uno dice puede ser malinterpretado por el otro, aunque los negociadores estén
en la misma habitación, la comunicación de uno al otro puede parecer como el
envío de señales de humo cuando hay mucho viento.
Escuche atentamente y reconozca lo
que dicen
Muchos
creen que una buena táctica es no prestar mucha atención a los argumentos de la
otra parte y no admitir ninguna legitimidad en su punto de vista. Un buen
negociador hace exactamente lo contrario. A menos que usted reconozca lo que
están diciendo y demuestre que lo comprende, ellos pueden creer que no los ha
oído.
En
muchas negociaciones cada una de las partes explica y condena extensamente las
motivaciones y las intenciones de la otra parte. Sin embargo es más persuasivo
describir el problema en términos del impacto que tubo en usted que en
térmi8nos de lo que ellos hicieron.
A
veces el problema no se debe a que haya poca comunicación, sino a que hay
demasiada. Cuando exista ira y percepciones erróneas, es mejor no decir ciertas
cosas. En otras ocasiones una declaración completa de lo muy flexible que es
usted podrá hacer que un acuerdo sea más difícil y no sea fácil de lograr.
Antes de decir algo significativo esté seguro de lo que quiere comunicar o
averiguar, y esté seguro del objetivo que se logrará con esa información.
El
mejor momento para solucionar el problema de las personas es antes de que el
problema se presente. Esto implica crear una relación personal y organizacional
con la otra parte, que sea capaz de proteger a las personas de ambos sectores
contra los golpes de la negociación.
Ayuda
mucho conocer a la otra parte personalmente. Ello le da una base de confianza
en la que puede apoyarse en una negociación difícil. Es más fácil aliviar la
tensión con un chiste o con un comentario informal. Hay que tratar de conocer a
los otros y de averiguar que les gusta y que les disgusta.
Si
los negociadores se perciben como adversarios en un enfrentamiento cara a cara,
es difícil separar su relación de la parte sustancial del problema. En este
contexto, cualquier cosa que un negociador diga sobre el problema parece estar
dirigida contra el otro en forma personal. Una manera más efectiva de
percibirse mutuamente es como socios en una difícil búsqueda en común por un
acuerdo justo y ventajoso para ambos.
La
separación de las personas del problema no es algo que pueda hacerse de una vez
y que luego pueda olvidarse; hay que seguir trabajando en ese sentido. Lo
esencial es tratar a las personas como a seres humanos y al problema según sus
méritos.
Concéntrese en los intereses, no en
las posiciones
El
problema básico en una negociación no es el conflicto entre posiciones, sino el
conflicto entre las necesidades, deseos, preocupaciones y temores de las
partes.
La conciliación de los intereses y no de las posiciones también es
efectiva porque tras las posiciones opuestas hay muchos otros intereses, además
de los que puedan oponerse.
Tras las posiciones opuestas hay intereses
compartidos y compatibles, además de los conflictivos
Tenemos
la inclinación a suponer que porque las posiciones de la otra parte se oponen a
las nuestras, sus intereses también se oponen. Sin embargo, en muchas
negociaciones, un análisis detallado de los intereses subyacentes mostrará la
existencia de más intereses comunes y compatibles que de intereses opuestos.
¿Cómo se identifican los intereses?
La
ventaja de analizar las posiciones para encontrar los intereses subyacentes
está clara. Cómo hacerlo es menos claro.
Los intereses subyacentes pueden ser implícitos, intangibles, y tal
vez, inconsistentes.
Una
técnica básica es ponerse en el lugar del otro. Analice cada una de las
posiciones que asume y pregúntese: ¿por qué?.
Pregunte: ¿por qué no? Piense sobre la opción del
otro
Una de las maneras más útiles de descubrir los intereses es identificar
primero la decisión básica que la otra parte probablemente cree que usted le está pidiendo, y después
preguntarse por qué no la han tomado. ¿Cuáles son los intereses que les impide
hacerlo?
En casi toda negociación cada parte tiene muchos intereses, no
solamente uno.
Uno de los errores comunes en el diagnóstico de una situación de
negociación es suponer que cada persona de la otra parte tiene los mismos
intereses.
Pensar en la negociación como algo entre dos personas, dos partes,
puede ayudar pero no debemos olvidar que generalmente intervienen otras
personas, otras partes y otras influencias.
Las necesidades humanas básicas incluyen: seguridad, bienestar económico, un sentido de pertenencia,
reconocimiento y control sobre la propia vida.
Por fundamentales que sean, es fácil pasar por alto las necesidades
humanas básicas. En muchas negociaciones se tiende a pensar que el único
interés es el dinero.
Los acuerdos no tienen probabilidad de progresar mientras una parte
crea que la otra está amenazando la satisfacción de sus necesidades humanas
básicas.
Puede suceder que la otra parte no sepa cuáles son los intereses de
usted y que usted no conozca los de ella. Es posible que uno de ustedes, o
ambos se estén concentrando en las ofensas pasadas en lugar de pensar en las
preocupaciones futuras. O que ni siquiera se estén escuchando el uno al otro.
Si usted quiere que la otra parte tenga en cuenta sus intereses,
explíquela claramente cuáles son.
Una sugerencia es que sea específico. Los detalles concretos no
solamente hacen que su descripción tenga credibilidad, sino que producen
impacto.
Mientras usted se abstenga de sugerir que los intereses de la otra
parte no son importantes o legítimos, usted puede presentar con gran énfasis la
seriedad e importancia de sus preocupaciones.
Si quiere que alguien escuche y comprenda su razonamiento, explique
primero sus intereses y su razonamiento y después sus conclusiones o
propuestas. Entonces escucharán con cuidado, aunque solo sea por saber que es
lo que usted pretende.
En
una negociación es necesario saber para donde va y al mismo tiempo estar
abierto a nuevas ideas.
Para convertir sus intereses en opciones flexibles, pregúntese: “si
mañana la otra parte estuviera de acuerdo conmigo, ¿sobre qué es lo que quiero
que estemos de acuerdo?”. Para mantener la flexibilidad, trate cada opción que
formule como simplemente ilustrativa. Piense en términos de más de una opción
que pueda satisfacer sus intereses.
Usted puede ser tan duro al hablar de sus intereses, como cualquier
negociador puede serlo al hablar de sus posiciones. En realidad, por lo general
es mejor ser duro. Quizá lo mejor sea comprometerse con su posición pero es
necesario comprometerse con sus intereses. Aquí es donde debe emplear su
energía agresiva en una negociación.
Las mejores soluciones, aquellas que le producen a usted las máximas
ventajas con un costo mínimo para la otra parte, se logran defendiendo
enérgicamente sus propios intereses.
Si ellos se sienten amenazados personalmente por un ataque al problema,
es probable que se pongan a la defensiva y que dejen de escuchar. Por eso es
importante separar a las personas del problema.
Una buena regla es apoyar a las personas de la otra parte en forma tan vigorosa
como la que utilice para dejar en claro el problema.
La combinación de apoyo y ataque es lo que funciona bien; cualquiera de
los dos por sí solo tiende a ser insuficiente. Para tener éxito en una
negociación se necesita ser a la vez firme y abierto.
En
la mayoría de las negociaciones hay cuatro obstáculos principales que impiden
la invención de gran número de opciones:
¨ Juicios
prematuros
¨ La búsqueda de
una sola respuesta
¨ El supuesto de
que el pastel es de tamaño fijo
¨ La creencia de
que “la solución del problema de ellos es de ellos”
Para poder superar estas limitaciones es necesario entenderlas
Remedio
Para
inventar opciones creativas se necesita:
¨ Separar el acto
de inventar opciones, del acto de juzgarlas
¨ Ampliar las
opciones en discusión en vez de buscar una única respuesta
¨ Buscar
beneficios mutuos
¨ Inventar
maneras de facilitarles a los otros su decisión
Por lo general los negociadores tratan de resolver los conflictos por
medio de la posición según posiciones, es decir hablando sobre lo que están o
no están dispuestos a aceptar.
Si el intento de solucionar las diferencias de intereses con base en la
voluntad tiene costos tan altos, la solución es negociar sobre alguna base que
sea independiente de la voluntad de las partes, es decir sobre la base de
criterios objetivos.
La necesidad de usar criterios objetivos
Lo
más indicado es comprometerse a lograr una solución basada en principios, no en
presiones. Hay que concentrarse en los méritos del problema, no en el temple de
las partes se debe ser abierto a las razones, pero cerrado ante las amenazas.
La
negociación con criterios objetivos
Se
deberá recordar tres elementos básicos:
¨ Formular cada
aspecto como una búsqueda común de criterios objetivos
¨ Se debe ser
razonable y escuchar razones, respecto a los criterios que puedan ser los más
apropiados y respecto a la manera de aplicarlos
¨ Nunca se debe
ceder ante la presión, sólo se debe ceder ante los principios.
En
resumen se debe concentrar en criterios objetivos con firmeza pero también con
flexibilidad.
¿Qué pasa
si ellos son más poderosos? (Encuentre su M.A.A.N.: mejor alternativa a un
acuerdo negociado)
No hay ningún método que pueda garantizar el éxito si la otra parte
tiene todas las ventajas.
En toda negociación existen ciertas realidades que son difíciles de
cambiar. Como respuesta al poder, lo que cualquier método de negociación puede
lograr es cumplir dos objetivos: primero, protegerlo contra un acuerdo que
usted debe rechazar y segundo, ayudarle a utilizar al máximo las
ventajas que pueda tener, de manera que cualquier acuerdo al que llegue
satisfaga sus intereses lo mejor posible.
Mientras mejor sea su M.A.A.N., mayor será su poder
El
poder relativo de negociación de dos partes depende primordialmente de lo poco
atractiva que sea la posibilidad de no llegar a un acuerdo.
Lo que se aplica a la negociación entre individuos, también se aplica a
las negociaciones entre organizaciones.
Encuentre
su M.A.A.N.
Para
encontrar posibles M.A.A.Ns, se necesitan tres operaciones distintas:
¨ Inventar una
lista de acciones que se podrían realizar en caso de no llegar a un acuerdo
¨ Mejorar algunas
de las ideas más prometedoras y convertirlas en alternativas prácticas
¨ Seleccionar, en
forma tentativa, la mejor de estas alternativas
¿Qué pasa
si ellos no entran en el juego? (utilice el jujitsu de la negociación)
Si
la otra parte anuncia que asumirá una posición firme, usted puede sentir la
tentación de criticarla y rechazarla. Si ellos critican su propuesta, usted
puede sentir la tentación de defenderla y atrincherarse. Si ellos lo atacan,
usted puede sentir la tentación de contraatacar. En resumen, si ellos lo
empujan fuerte, usted tiende a empujarlos a ellos.
No ataque su posición, mire detrás de ella