LA EVOLUCIóN DE LA REPRODUCCIóN VEGETAL
En los capítulos anteriores se han descrito brevemente los métodos de reproducción característicos
de cada filum. En las plantas es mucho más evidente que en los animales, un
encadenamiento evolutivo que se extiende desde formas tales como las algas
verdes y bacterias, que se reproducen casi exclusivamente en forma asexual,
hasta llegar a aquellas formas que poseen ciclos de vida complicados y adaptaciones
altamente evolucionadas para asegurar la fecundación de la oosfera y la supervivencia de la cigota
hasta que ésta sea capaz de llevar una vida independiente. Algunas de las
plantas más inferiores, como los bejines y los hongos en "estante",
que no tienen órganos
de reproducción especializados, producen millones de esporas para que algunas,
por casualidad, caigan en un ambiente favorable para la germinación y la
supervivencia de la especie. Las plantas superiores pueden producir sólo unas
pocas decenas de semillas por planta, pero cada semilla tiene excelentes probabilidades
de transformarse en una planta adulta.
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REPRODUCCIóN ASEXUAL
La reproducción asexual se caracteriza por la presencia de un único
progenitor, que se divide, forma yemas, se fragmenta o produce muchas esporas,
de modo que puede dar lugar a dos o más descendientes. La reproducción sexual,
por el contrario, entraña la cooperación de dos progenitores, cada uno de los
cuales suministra una gameta; las dos gametas unidas forman la cigota. En las
plantas que se autopolinizan y en los animales hermafrodi-tas, ambos
"progenitores" pueden estar en el mismo cuerpo vegetal o animal,
pero a pesar de ello la reproducción es siempre típicamente sexual.
Las ventajas de la reproducción sexual sobre la asexual serán más
comprensibles después de haber estudiado la herencia, La reproducción sexual
permite la recombinación de las características de dos líneas diferentes, de
modo que la descendencia puede heredar de cada uno de los dos progenitores
rasgos que la hagan más apta para sobrevivir que cada progenitor por separado.
Por lo contrario, los descendientes originados por reproducción asexual heredan
exactamente las mismas características del progenitor. La evolución por selección
natural puede producirse en forma
significativa sólo cuando tiene lugar en cada generación esta
recombinación de rasgos. ‑
En la mayor parte de las algas
verde‑azuladas y las bacterias, la reproducción asexual es
el único medio conocido por el cual se forman nuevos individuos. Se ha
demostrado que la reproducción sexual existe, aunque muy raramente, en ciertas
bacterias y puede existir en otras. Aun en las plantas superiores, la reproducción
puede ser asexual, de formas diversas; los agricultores y floricultores hacen
uso de este hecho para la producción de plantas ornamentales y alimenticias,
que resultan exacta‑ mente iguales al progenitor. La mayor parte de los
árboles y arbustos cultivados, se han reproducidos a partir de esquejes de
tallos, que desarrollan raíces en sus extremos cuando se los coloca en tierra
húmeda. Los tallos de sauce tienen una capacidad casi increíble para formar
raíces y crecer. El jardinero aficionado que corta ramas de sauce para sostener
sus plantas de habas o tomates, puede descubrir con sorpresa que los sauces han
desarrollado raíces y crecen mejor que sus habas. Una cantidad de plantas de
valor comercial, como las bananas, uvas sin semilla y naranjas de ombligo (sin
semilla), para mencionar solamente algunas, han perdido la capacidad de
producir semillas funcionales y deben ser propagadas enteramente por medios
asexuales. Muchas especies de plantas que no se propagan naturalmente en esta
forma, pueden ser inducidas a formar raíces si se las trata con una hormona de
crecimiento
Muchas plantas, como la fresa, desarrollan tallos largos, horizontales,
llamados estolones.
Éstos crecen, en una sola estación, muchos centímetros a ras de la
tierra, y pueden dar origen a nuevas plantas erguidas, en cada nudo. Otras se
extienden por medio de tallos similares, denominados rizomas, que crecen bajo la
superficie de la tierra. Así, algunas malezas como la "pata de tero"
y otras consideradas como plagas, son particularmente difíciles de controlar
porque se extienden por medio de estolones o rizomas. Los tallos subterráneos
engrosados o tubérculos, como los de la patata, por ejemplo, sirven
también como medio de ‑reproducción; en realidad, algunas de las
variedades de patata que se Cultivan, casi nunca producen semillas, y deben ser
propagadas plantando un trozo de tubérculo que tenga una yema u
"ojo".
El injerto, es decir, la unión
d el tallo de una planta con el tallo o
raíz de otra, no es un método de reproducción, puesto que no da por resultado
el aumento del número de individuos. Se usa ampliamente en forma comercial,
haciendo que el tallo de una variedad de fruta fina se desarrolle sobre la raíz
de otra variedad que tiene raíces vigorosas y resistentes, pero que produce
fruta pobre.
*
LA
EVOLUCIÓN DEL SEXO
Nadie sabe cómo ni cuándo se inició y desarrolló el fenómeno de la
reproducción sexual, pero dentro de un solo filum, el de las algas verdes, se
encuentra una variedad de especies que pueden ordenarse en una serie que
ilustra la forma en que pudo haber ocurrido esto. La existencia de
esta serie, por supuesto, no demuestra que la sexualidad se inició en
las algas verdes, ni que la evolución del sexo se produjo en una serie similar
de etapas.
Las algas verdes más simples, como el Protococcus, presentan solamente
la reproducción asexual, por simple división celular. En la mayor parte de las
otras algas verdes, la reproducción asexual se efectúa por transformación de
una célula vegetativa en una o más células reproductoras especializadas,
llamadas zoosporas, cada una de las cuales posee dos o más flagelos, y está
adaptada para cooperar en la dispersión de las especies.
Las Chlamydomonas, que se encuentran en charcos, lagos y sobre
la tierra húmeda, poseen una célula vegetativa que tiene dos flagelos y está
protegida por una gruesa pared celulósica. La célula puede reproducirse
asexualmente por división, formando de dos a ocho zoosporas dentro de la pared
celulósica. Éstas se liberan por rotura de la pared celular del progenitor, y
se alejan, constituyendo plantas independientes. Ocasionalmente, se realiza la
reproducción sexual: la célula progenitora se divide para formar de ocho a
treinta y dos células más pequeñas, las gametas, que se parecen a las zoosporas y
a los individuos adultos, pero son de menor tamaño., Dos de estas gametas se
fusionan, comenzando por el extremo en el que nacen los flagelos, para formar
una cigota.
Ésta, al principio, tiene cuatro flagelos, dos de cada gameta, pero con el
tiempo los pierde. La célula se redondea, segrega una gruesa pared
celular y es capaz de sobrevivir largos períodos en un ambiente
desfavorable. Cuando éste se torna de nuevo favorable, la cigota sufre la
meiosis y forma cuatro células, la pared celular se resquebraja dejando en
libertad a las células, que emiten flagelos y se transforman en plantas
independientes. Las Chlamydomonas proporcionan un ejemplo de una forma muy
primitiva de reproducción sexual, pues las gametas no son células
especializadas, sino que son casi exactamente iguales a las zoosporas y a los
individuos adultos. En la mayoría de las especies de ChIamydomonas, las dos
células que se unen son iguales en tamaño y en estructura; esta forma de
reproducción se llama isogamia. En unas pocas especies, se presentan dos clases
de gametas que difieren en tamaño, pero ambas llevan flagelos, y la fusión de
las dos gametas de diferente tamaño origina una cigota; esta forma de
reproducción se denomina heterogamia.
Otro tipo primitivo de reproducción sexual se encuentra en las
Spirogyra, que están formadas por largos filamentos de células unidas por los
extremos. La reproducción se realiza, por lo general, en el otoño. Dos
filamentos se colocan frente a frente, y en las células enfrentadas aparecen
protuberancias en forma de cúpula. Éstas se alargan, se fusionan y forman"
un tubo que une a las dos células. El protoplasma de una de ellas se contrae,
se escurre a través del tubo y se une con el protoplasma de la otra célula.
Finalmente, los núcleos de ambas células se fusionan, y se completa así la
fecundación. La célula resultante, o cigota, desarrolla una gruesa pared, y es
capaz de sobrevivir durante e invierno. En la primavera se divide meióticamente
para dar origen a cuatro núcleos haploides, tres de los cuales degeneran. Queda
el cuarto núcleo que, luego de la rotura de la gruesa pared, se divide por
mitosis para formar un nuevo filamento haploide. La reproducción sexual en
Spirogyra es primitiva, pues comprende células no especializadas (cualquier
célula del filamento puede fusionarse
con otra de un filamento vecino), y las dos células que se unen son semejantes
(isogamia).
Otra alga filamentosa verde, Ulothrix, sirve para ilustrar lo que,
probablemente fue el próximo paso en la evolución del sexo. En esta planta,
tina de las células vegetativas de la cadena filamentosa sufre varias
divisiones para producir un determinado número de pequeñas gametas, cada tina
de las cuales emite dos flagelos. Al igual que en Chlamydomonas,
dos de estas formas móviles se fusionan, originando una
cigota que inicialmente tiene cuatro flagelos. Después de nadar durante un
tiempo, la cigota pierde sus flagelos, segrega una gruesa pared celular y es
capaz de soportar el frío o la sequedad. Más tarde, sufre tina división meiótica, y da lugar a
cuatro células. Éstas se liberan, finalmente,
de la pared vieja de la cigota, y producen nuevos filamentos. Por lo tanto, la
reproducción sexual en Ulothrix es isogámica, y se realiza por fusión de dos células
idénticas, pero esas células son especializadas y se diferencian de las
células vegetativas comunes.
Otra alga filamentosa, Oedogonium,
ejemplifica un posible tercer paso en la evolución de la
reproducción sexual. Las células que, se fusionan para formar la cigota, son
diferentes: una de ellas (el óvulo) es grande, inmóvil y
cargada de alimentos, y la otra, pequeña y móvil, es el espermatozoide. La reproducción
sexual que se realiza por fusión de gametas diferentes, se denomina heterogámica,
y es característica de la mayoría de las plantas superiores.
Cualquier célula vegetativa puede
diferenciarse, transformándose en una célula productora de óvulos, o en tina
formadora de espermatozoides. La célula
formadora de óvulos es grande y esférica, y su protoplasma se contrae,
separándose de la pared celular dura, para formar un óvulo ti oosfera cargado de
alimentos, redondeado e inmóvil. Las células productoras de espermatozoides se
forman cuando una célula vegetativa se divide varias veces para dar origen a
tina serie de células cortas, en forma de ‑discos. En cada una de éstas,
el protoplasma se divide para formar los pequeños espermatozoides, cada uno de
los cuales tiene un círculo de flagelos en el extremo anterior. Tanto el óvulo
como el espermatozoide son haploides, y su fusión origina una cigota diploide.
El espermatozoide nada hacia el óvulo, atraído por alguna sustancia química
emitida por éste. Atraviesa la célula que contiene al óvulo a través de una
fisura, y se une con él. La cigota segrega una gruesa pared celular, y de
esta manera puede sobrevivir durante períodos en que las condiciones
ambientales son desfavorables. Finalmente, sufre la meiosis para formar cuatro
células haploides, que tienen un círculo de flagelos en el extremo anterior, y
se parecen a las células reproductoras asexuales, las zoosporas. Ya sea que
esas zoosporas se hayan formado asexual o sexualmente, pueden germinar y
dividirse para dar origen a un nuevo filamento de Oedogonium.
El paso final en la evolución del sexo está representado en otras
algas, como Volvox, y en las plantas y animales superiores, cuyas gametas
especializadas se originan solamente en células especiales del cuerpo (los órganos
sexuales) y no a partir de cualquier célula vegetativa como en Ulothrix y
Oedogonium. El Voltox es un alga que forma colonias, una pelota
hueca de células, cada tina de las cuales tiene, dos flagelos y está vinculada
con sus vecinas por, finos filamentos de protoplasma. Cada colonia puede
contener hasta 40.000 células, la mayoría de ellas semejantes, y que funcionan
sólo vegetativamente. Las pequeñas células espermáticas, que poseen dos
flagelos y son móviles, se originan únicamente en órganos especiales
productores de espermatozoides, o anteridios (también se usa este término,
por lo‑general, en las plantas superiores, para los órganos productores
de espermatozoides).
En un órgano especial, el oogonio se forma un único óvulo, grande e
inmóvil. Los espermatozoides móviles libres nadan hacia el óvulo; si unión da
por resultado una cigota diploide, que segrega una gruesa. pared celular y
puede resistir condiciones desfavorables. Durante la, germinación se realiza la
meiosis y, se forman células haploides. Éstas, por sucesivas divisiones
mitóticas, dan lugar a una nueva colonia En algunas especies de Volvox, una
sola colonia puede tener anteridios y oogonios; en otras especies, solamente
puede tener unos ti otros pero no ambos, y podría llamárselas masculinas o
femeninas. De estas diversas maneras ha evolucionado la reproducción sexual,
hasta el punto en que aparece la diferenciación sexual.
La serie mencionada sirve para ejemplificar varias tendencias en la
evolución, cada una de las cuales apunta hacia alguna forma de especialización.
El paso que va (le las gametas iguales (isogamia) a las gametas diferentes
(heterogamia) tiene evidentes ventajas para la supervivencia de las especies:
el gran número y la movilidad de los espermatozoides los hace eficaces para la
búsqueda del óvulo, y el gran tamaño y los alimentos almacenados en este último
proveen (te nutrimento a la cigota hasta que puede independizarse en cuanto a
la nutrición. Un segundo paso sería la especialización de las células de la
colonia o del cuerpo multicelular, de modo que algunas puedan llevar a cabo
solamente funciones vegetativas, y otras funciones de reproducción. Un tercer
paso es la diferenciación de los sexos. En estas plantas primitivas puede
producirse la reproducción sexual o asexual en la última planta, dependiendo de
las condiciones ambientales. En las algas más evolucionadas y en todas las
plantas superiores, hay tina definida y regular alternancia entre una
generación de plantas que se reproduce asexualmente por medio de esporas y una
generación que se reproduce sexualmente. La tendencia hacia el establecimiento
de este tipo de alternancia de generaciones es el cuarto paso, cuyo comienzo se verifica en las
algas verdes. La lechuga de mar", Ulva, por ejemplo, está formada por dos
clases dé plantas que son idénticas en forma y en estructura. Una de ellas, sin
embargo, es un esporofito diploide que, por meiosis, produce zoosporas
haploides que originan plantas gametofíticas haploides. Este segundo tipo de
plantas produce gametas que se fusionan para formar una cigota diploide, que
produce una planta esporofítica diploide.
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EL CICLO VITAL
El ciclo vital de tina especie se puede definir como los procesos
biológicos de desarrollo que se realizan entre cualquier etapa determinada del
'período de vida de un organismo y esa misma etapa en el período de vida de sus
descendientes. Para las bacterias, algas azul‑verdosas y Protococcus, que
se reproducen por partición, el ciclo es extremadamente simple. Las algas
verdes filamentosas, como las Ulothrix, tienen un ciclo durante la mayor
parte del cual la colonia está formada por células haploides que se multiplican
asexualmente por mitosis. Estas divisiones dan por resultado nuevas células
vegetativas del filamento, gametas haploides o zoosporas haploides asexuales,
que se dividen para formar nuevas colonias haploides. Las únicas células
diploides son las cigotas, pues se dividen mitóticamente para producir células
vegetativas haploides. En las Ulva y en las plantas superiores, la cigota se
divide mitóticamente para formar una planta esporofítica diploide que, a su
vez, produce esporas haploides y, a partir de ellas, gametofitos haploides. El
ciclo de vida resultante es más complejo y entraña la marcada alternancia de
generaciones ya mencionada. Algunas plantas parásitas, como la roya del trigo y
la roya de la "ampolla” del pino
blanco, tienen ciclos vitales complejos que requieren dos organismos huéspedes.
Muchos animales parásitos tienen un ciclo de vida aún más complejo, con tres o
cuatro huéspedes intermediarios diferentes.
En las plantas que muestran una alternancia de generaciones, la que se
reproduce sexualmente produciendo gametas, es conocida como el gametofito y
la generación que se reproduce asexualmente, por esporas, se
denomina el esporofito.
El ciclo de vida de estas plantas consiste en la producción de
gametas haploides por la planta gametofítica, la unión de las dos gametas para
formar la cigota diploide, que se transforma en un esporofito diploide, la
producción de esporas haploides por el esporofito y la transformación de esas
esporas en el
Gametofito haploide. El tamaño relativo y la
duración de las generaciones gametofítica y esporofítica varían
considerablemente.